Algunas citas dignas de recuerdo


sábado, 13 de mayo de 2017

Tintes sobre el secularismo político y el mundo actual

Han pasado nueve siglos desde el inicio de las guerras de religión. Numerosos conflictos armados se sucedieron entre distintos reinos. Diferentes cultos, diferentes creencias, diferentes lenguas... ¿Qué importa? La sangre una vez derramada es homogénea. Lo era entonces, como lo es ahora. 
Hoy, lejos de haber cesado los sables de quitar vidas, el mundo continúa enfrentándose al yugo de la religión. Entran en juego, además, otras esferas: la política, intereses económicos diversos, la sociedad civil... Demasiados componentes expuestos sobre el tablero. 
"El gobierno papal fue instituido por Dios para el bien común de todos los hombres, y debe basarse en la humildad y el deseo de servicio a la comunidad cristiana del pontífice, no impulsado por sus deseos de honor y provecho, ni para ser servido". Tampoco puede el papa negar su naturaleza humana, ni escapar a sus instintos. Allá donde puedan toparse sus intereses con los de la comunidad se abrirá una brecha de injusticia, y al no estar el bien común salvaguardado, significa que el papa no puede tener la potestad para permitirlo.
Ya lo mostraron en el pasado: política y religión no deben  caminar de la mano. Pensadores como Guillermo de Ockham y Marsilio de Padua revisaron con minucia las Sagradas Escrituras en busca de argumentos de los propios padres de la Iglesia capaces de demostrar que la potestad del papa no podía extenderse sobre la esfera política. Si bien es cierto que en la actualidad no resulta ser la fe católica la que origina la controversia, sin embargo la situación es comparable, semejante. Allí donde entronquen política y religión surgirá la intolerancia, la exclusión, la imposición por fuerza coactiva de principios y costumbres, la violencia..  
La salvación podrá, en teoría, venir a través de la revelación, de la fe y el cumplimiento de los mandatos y preceptos de la religión en cuestión. Pero esta ha de ser una decisión personal. Ningún yugo debe poder imponer ese camino a quienes no quieren seguirlo, a quienes no buscan salvarse en detrimento de su libertad de pensamiento y obra, incluso de su vida. 
Puede que estemos haciendo algo mal. Tal vez estemos equivocados y sea verdad aquello de que la guerra nunca conduce a la paz. Tal vez la Edad Media no esté situada tan lejos del presente como esperamos. 

“El papa es el padre de los fieles, y su gobierno no se asemeja a un gobierno despótico, sino paterno. Luego no tiene plenitud de poder”. – Guillermo de Ockham, Sobre el gobierno tiránico del papa. 

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