Hoy recuerdo mi reciente viaje a Granada, donde pude
comprobar que, a veces, la teoría se hace tangible. Poco conocía entonces
acerca del pensamiento islámico, y aunque a pesar de mi paso por las clases del
profesor Rafael Ramón Guerrero (especialista en filosofía medieval y árabe),
siento que mi curiosidad me muestra lo poco que todavía sé, lo muchísimo que me
queda por conocer en cuanto a esta temática.
Mi curiosidad pareció en primera instancia, desde la apertura
de este blog, en un autor andalusí, cordobés, concretamente: Abu I’Walid
Muhammad Ibn Ahmad Ibn Muhammad Ibn Rusd, alias Averroes.
Averroes es conocido como El Comentador, título merecido por
dedicar gran parte de su obra a comentar los textos y teorías de los pensadores
antiguos, como Platón y Aristóteles. A partir de la reflexión expuesta en estos
comentarios Averroes muestra su filosofía.
De todo lo dado acerca de este autor en las clases,
nuevamente mi atención se centró en el comentario que realizó a la Azora 4 del
Corán, sobre las mujeres. Bien es sabido que el papel de la mujer en el islam
es notablemente inferior al del hombre a todos los niveles: político,
económico, social y jurídico, en tanto que la religión, la ley divina, y la
justicia, son equiparables. Actualmente y desde la aparición de su libro
fundamental, el Corán, diversas y constantes aberraciones cometidas contra la
mujer han sido justificadas por los musulmanes en las exigencias del Corán,
concretamente de la Azora 4.
Sin embargo atendiendo minuciosamente a las aleyas que
componen este capítulo, encontramos numerosas discrepancias entre tales
argumentos y el texto. No obstante lo dicho, observemos las incongruencias
entre diferentes aleyas: mientras unas predican el respeto a la mujer en tanto
que madre, esposa, hija, hermana, etc, así como igualdad entre ambos sexos,
otras pueden ser interpretadas en sentido contrario. Pese a todo los preceptos
descritos parecen ser mucho menos radicales en la teoría que en la práctica.
A continuación veamos algunos de estos paisajes coránicos:
-
2.187: “Durante el mes del ayuno os
es lícito por la noche uniros con vuestras mujeres: son vestidura para vosotros
y vosotros lo sois para ellas…”
-
2.222: “Te interrogan acerca de la
menstruación. Di: “Es un mal. ¡Manteneos apartados de las mujeres durante la
menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que se hayan purificado!...”.
-
2.223: “Vuestras mujeres son para
vosotros como un campo labrado. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis…”.
-
30.21: “Entre Sus signos está el
haberos creado esposas nacidas entre vosotros, para que os sirvan de quietud, y
el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Hay en ello, sí,
signos para gente que reflexiona”.
Atendamos sobre todo a esta última. En ella se reconoce
incluso la capacidad racional y reflexiva de las mujeres, la cual hoy no parece
ser reconocida, en vista de tantos delitos cometidos a diarios contra ellas.
Averroes defenderá su capacidad racional y criticará el poco
margen que se les da para demostrar sus capacidades, exactamente iguales a las
de los hombres si, en caso de la religión musulmana, se les diera oportunidad
de ello instruyéndolas en artes diferentes a las tareas teóricamente prescritas
para las mujeres (como hilar, por ejemplo).
«En estas sociedades
nuestras se desconocen las competencias de las mujeres, porque en ellas sólo
son aceptadas para procrear, siendo confinadas al servicio de sus maridos y
relegadas al cuidado de la procreación, educación y crianza. Pero esto
inutiliza sus otras capacidades. Como en estas sociedades las mujeres no son
preparadas para ninguna de las virtudes humanas, con frecuencia parecen meras
plantas. Son una carga para los hombres, por lo que esto es una de las razones
de la pobreza de estas comunidades, en las que llegan a duplicar en número a
los varones, mientras que al mismo tiempo, y en tanto carecen de formación, no
contribuyen a ninguna otra de las actividades necesarias, excepto en muy pocas,
como el arte de hilar y el de tejer, las cuales realizan la mayoría de las
veces cuando necesitan fondos para subsistir». – Averroes, sobre la azora cuarta del
Corán.
A pesar de la suscripción del autor a la consideración de la
mujer como un igual, existe otra aleya cuyo contenido es muy discutido:
4.34: “Los hombres tienen autoridad sobre
las mujeres en virtud de la preferencia que Dios ha dado a unos más que a otros
y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en
ausencia de sus maridos, de lo que Dios mande que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas
de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os
obedecen, no os metáis más con ellas. Dios es excelso, grande”.
Numerosos lingüistas y expertos
parecen coincidir en la traducción del árabe de esta aleya, y en efecto,
deducir que apunta e incita al maltrato de la mujer “en caso de necesidad”.
Un asunto muy controvertido en la
actualidad versa sobre el asunto del velo y la vestimenta, en general, de la
mujer musulmana. Veamos algunas aleyas
que a esto refieren y observemos que, en efecto, no la obliga al uso del burka,
incluso del velo y otras vestimentas:
-
Azora 24:
La Luz (al-nūr) 31. Y di a las creyentes que bajen la vista con recato, que
sean castas y no muestren más adorno que los que están a la vista, que cubran
sus pechos con los velos y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus
padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a
sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones
fríos, a los niños que no saben aún de las partes femeninas. Que no batan ellas
con sus pies de modo que se descubran sus adornos ocultos. ¡Volvéos todos a
Allah, creyentes! Quizás, así, prosperéis.
Jumur, plural de
jimār. Significa, en su sentido originario, la pieza de ropa que sirve para
cubrir, para ocultar, que es el sentido que tiene la raíz jm-r. El velo. En
algunos textos clásicos se dice que es el velo con el que la mujer cubría la
cabeza.
Ŷuyūb, plural de
ŷuyb, significa, “pecho, seno”.
Se trata,
entonces de que las mujeres cubran sus senos, sus pechos -su escote, dice
alguna traducción-. La edición del Corán a cargo de la Universidad de Medina,
en Arabia Saudí, se ve obligada a añadir piadosamente en nota al lector: “Y
también sus cabezas y sus cuellos”.
-
Azora 33:
La coalición (al-ahzāb) «59. ¡Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las
mujeres de los creyentes que se cubran con el manto. Es lo mejor para que se
las distinga y no sean molestadas. Allah es indulgente, misericordioso».
-
Azora 33,
aleya 53: «… Cuando les pidáis un objeto hacedlo desde detrás de una cortina. Es
más decoroso para vosotros y para ellas. No debéis molestar al Enviado de
Allah, ni casaros jamás con las que hayan sido sus esposas. Esto, para Allah,
sería grave».
Sea como fuere, está claro que las exigencias en cuanto a la
vestimenta no son originariamente, según las leyes coránicas, tan estricta como
ahora parece. Ese es asunto de la Sunna.
Imagen sacada de internet: http://www.urgente24.com/209160-machismo-islamico-universitario-para-conservar-empleos-y-poder
Imagen sacada de internet: http://www.urgente24.com/209160-machismo-islamico-universitario-para-conservar-empleos-y-poder
